Archivo de la categoría: Emprendimientos

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Soy freelance y trabajo para el exterior

Hace algunos años, las exportaciones eran operaciones que sólo hacían las grandes corporaciones. Pero las tecnologías de la información y la generalización del acceso a la conexión de banda ancha abrió el mundo a pequeños trabajadores independientes. Diseñadores, programadores, dibujantes, escritores, traductores, pueden exportar su fuerza de trabajo, entregando el resultado del mismo en forma de servicio en cualquier punto del mundo y recibiendo una remuneración por el mismo.

Inscripción

¿Qué alternativas tienen estos trabajadores independientes para moverse en el marco de la ley argentina, para que sus ingresos sean justificables en el país?

A nivel nacional, la ley obliga a los contribuyentes a obtener una clave única de identificación tributaria y a inscribirse en alguno de los regímenes disponibles: general (obligándose a presentar declaraciones juradas de IVA e Impuesto a las Ganancias más el aporte a la Caja de Autónomos) o el régimen simplificado de monotributo (que abarca en un pago único los tres mencionados más un aporte a obra social).

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La realización de exportaciones de servicios en forma habitual o esporádica no le quita al contribuyente la posibilidad de incluirse en el régimen simplificado de monotributo, siempre que cumpla con todas las otras exigencias para ingresar o permanecer en el mismo y no requiera en su desarrollo la necesidad de importar bienes o servicios.

Entre los parámetros a analizar para determinar si el contribuyente puede inscribirse o permanecer en el régimen simplificado de monotributo cuando se trata de exportaciones de servicios, el que se debe tener más presente es el de ingresos brutos o facturación anual, que nunca deberá ser superior a  $700.000. Si queda fuera del monotributo, debe tener en cuenta que en el impuesto al valor agregado (IVA) las exportaciones de servicios están exentas, por lo que no deberá abonar este impuesto.

No es necesaria la inscripción del exportador de servicios en el Registro de Importadores y Exportadores, siempre que la venta sea sólo de servicios, que no requieren un trámite en Aduana para su salida hacia el país destino.

Facturación

Generalmente se asocian las exportaciones con la factura de tipo E, pero este tipo de factura para documentar las ventas al exterior sólo es obligatoria cuando se trate de mercaderías que deban realizar el trámite aduanero. El trabajador independiente que realiza exportaciones de servicios puede cumplir con la obligación de facturas utilizando un talonario de tipo C, tanto manual como electrónica, según la condición del contribuyente o su elección.

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Para identificar al cliente, puede utilizarse en lugar de la CUIT (que no tiene por ser extranjero) la CUIT asignada por AFIP al país destino de la operación. La factura debe hacerse en la moneda de la operación e indicar el tipo de cambio de conversión de la misma (Banco Nación, comprador, y del día anterior a la fecha). Desde marzo de 2016, se volvió a permitir la facturación en moneda extranjera dentro del país y esta opción está habilitada dentro del servicio de AFIP para facturación en línea.

Con respecto al cobro de las facturas, el 100% de la cobranza debe estar bancarizada depositándose en una cuenta bancaria del país a nombre del exportador.

A nivel provincial

En cuanto al tratamiento impositivo de las exportaciones en general y de las exportaciones de servicios en particular en el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, el mismo puede variar de provincia a provincia.

En la provincia de Santa Fe, el código fiscal provincial exime del impuesto a las exportaciones de productos y mercancías, sin mencionar expresamente a los servicios. Si bien podemos pensar que esto se debe a que cuando se tomó esta decisión no se pensaba en la posibilidad de exportar servicios, el Informe Nº 0654/97 de la Administración Provincial de Impuestos, frente a una consulta sobre el tema, sostuvo que “nuestra legislación no prevé un tratamiento para las exportaciones de servicios similar al dado a las exportaciones de productos y mercaderías, razón por la cual entendemos que los ingresos provenientes de esa actividad están en la actualidad gravados por el impuesto sobre los ingresos brutos. Abona este criterio, además, lo prescripto por el articulo 5 –in fine- del Código Fiscal, el que establece que… En materia de exenciones, la interpretación será estricta”.

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Por lo tanto, si no hay una exención por otra cuestión relacionada con la actividad del contribuyente, debería inscribirse y pagar este impuesto por las exportaciones de servicios que realice en el período fiscal.

Resumidamente, estos son los puntos a analizar frente a una propuesta de trabajo independiente con clientes del exterior para que tanto la actividad desarrollada como los ingresos obtenidos con la misma estén dentro de las normas del lugar de residencia, con ingresos justificables y oponibles frente a organismos de control y entidades crediticias.

(Por cualquier consulta adicional, puede escribirse a estudio@abrach.com.ar)

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Reinventarse

Este texto se publicó originalmente en el sitio web Marcas Contables, un blog de profesionales de ciencias económicas en general y contadores en particular, que tienen una visión empresarial de su profesión, dedicado a abordar las maneras de desempeñarse en ese ámbito. Compartimos la historia de María Beatriz Abrach, socia titular de Abrach & Asociados

Cuando finalmente terminé la facultad, ya estaba trabajando. En una linda empresa, con muy buen ambiente (de ahí me llevé a mi marido) y en lo que más me gusta de las competencias profesionales: la consultoría orientada a sistemas. Lejos de los impuestos y la auditoría, que veían como única salida / salvación profesional la mayoría de mis compañeros.

Feliz de ser el “bicho raro” de la profesión, que hablaba de igual a igual con programadores, ingenieros y usuarios de cualquier área de la empresa. Aprendiendo a escuchar para entender problemas y necesidades y convencida de que nunca jamás iba a trabajar de contadora clásica.

Diez años después, un parto y una mudanza de ciudad, que me traía de vuelta a mi ciudad de origen, me pusieron frente a un horizonte lleno de horas libres que no quería ocupar sólo con tareas domésticas…

Sabía que la consultoría en general, la orientada a sistemas en particular tiene una exigencia de horas de trabajo superior a la que yo disponía, porque quería ser madre presente para mi hija. Y dedicarle todo el tiempo que necesitara. Pero necesitaba trabajo intelectual y no quería resignar mi carrera… Por otro lado, llevaba ausente 5 años de mi ciudad.

¿Por dónde empezar la búsqueda? ¿Para hacer qué?

Empecé por las redes de búsqueda de empleo y las redes sociales profesionales. Cambiando la dirección, me volví a ubicar dónde realmente estaba. Hice lo mismo en el mundo real: llamadas y/o visitas a mis compañeros de cátedra anteriores a la mudanza, contadores amigos, ex profesores con buena relación, amigos de la vida. Eso que dicen los consultores laborales del mantenimiento y uso de la red de contactos…

Fueron cuatro o cinco meses de algunas entrevistas para volver a la relación de dependencia full time y a cumplir horarios y de muchas reuniones con amigos y conocidos, que no se sabía a dónde llevaban. Y mi paciencia para las tareas domésticas y estar encerrada con una bebé de pocos meses iba en descenso abrupto.

Finalmente, a una semana de empezar las clases, un ex profesor me ofrece un par de horas, para dar una materia en una universidad privada (no era MI materia, pero era algo). Acepté sin dudarlo y me puse a repasar los contenidos.

Volviendo de la entrevista con la profesora encargada de esa cátedra, me cruzo con una amiga de la secundaria que necesitaba un contador urgente que la ayude con el estudio del suegro recientemente fallecido. Se acercaban los vencimientos de ganancias persona física y ella sola no se animaba. Le di vueltas varias noches al tema. Por un lado, jamás, pero jamás en la vida me iba a dedicar a impuestos; por otro, era la posibilidad de trabajar desde casa, con mi hija durmiendo al lado.

Otra vez, acepté. Y me puse a estudiar contra reloj la ley de ganancias. Presenté mi primer declaración jurada el día de mi cumpleaños y temblando. Revisé 5 veces el dígito verificador antes de presentarla. La cobré lo que decía el consejo de mi provincia menos el 40% de descuento y con miedo (fue la última vez que apliqué ese descuento). No dormí una semana después, pensando que pude haber hecho algo mal.

De mis años de consultoría tenía la práctica de hablar con la gente y entender sus necesidades. De los años de docencia, la habilidad de llegar al “público” con mis explicaciones. De a poco, tuve que aprender a amigarme con los impuestos. Y a explicar con la misma claridad tanto lo que tienen que hacer, como cuál es mi trabajo y por qué tiene que pagar por eso. Y a perderle el miedo a la posibilidad de cometer un error y a fijar honorarios…

Hace un par de años, antes que naciera mi segunda hija, hice realidad con dos de mis hermanos, un viejo “chiste” familiar, surgido cuando los cuatro decidimos estudiar carreras distintas pero complementarias, abriendo un estudio jurídico contable (con un espacio físico propio), y agregando servicios relacionados con comunicaciones institucionales y marketing digital.

Quince años después de recibirme, aprendí a convivir con los impuestos y el rol clásico del contador, porque me permiten una flexibilidad que no quiero perder en esta etapa de mi vida. Pero, de a poco, estoy abriendo caminos para volver a escaparme…

(Texto original)

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¿Cómo preparar una carpeta de proyecto cultural?

 A partir de una idea creativa o emprendimiento cultural que haga necesaria una búsqueda de programas de subsidio o financiamiento para poder volverlos realidad, el paso siguiente es armar una carpeta atractiva para presentar el proyecto y captar la atención del jurado.

Para eso se debe trabajar con las bases y condiciones de cada convocatoria en particular, y de la categoría en la que se está realizando la inscripción, si es que corresponde. A partir de las bases, tratar de plasmar en la carpeta un proyecto viable económicamente y técnicamente. Y eso no es ni más ni menos que poner por escrito el plan de negocio del emprendimiento cultural.

El término plan de negocio puede sonar demasiado comercial o ajeno al emprendedor cultural, pero es la forma más efectiva para concretar esa idea y volverla sustentable. Puestos a elaborarlo, los siguientes elementos deben estar presentes.

¿Qué debería incluirse en el plan de negocio del proyecto cultural?

Definición del mercado objetivo

Público potencial del producto cultural. Pensar quién estaría interesado en consumirlo, y si se trata de un producto local o puede tener proyección regional nacional o incluso internacional (las tecnologías de la información y comunicación ayudan a que no esto no sea tan descabellado).

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Estimación de costos

Deberán detallarse todos los gastos necesarios para el diseño y la producción del producto cultural en cuestión. En este apartado deben considerarse los gastos que se incurren por única vez, para la producción del master o prototipo (según la actividad) y los gastos que serán recurrentes, por cada tirada o edición que se haga o por cada acción promocional que se emprenda. Esta distinción es importante por el tratamiento que se les dará en el cuadro de resultados proyectado y para la fijación de precio de venta unitario y del margen de utilidad por unidad de producto.

Proyección de ventas

Estimación de las ventas del producto, por lo menos para el primer año (o para los períodos solicitados en la convocatoria). Esta estimación se debe hacer en unidades, y por cada producto si el proyecto implica el desarrollo de más de uno.

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En esta se deben considerar la fecha de lanzamiento y los eventos que pueden generar un incremento en la demanda (día del padre, día de la madre, navidad y fiestas de fin de año, por ejemplo). Es interesante hacer este analisis mediante el manejo de escenarios: normal, pesimista y optimista, teniendo en cuenta diferentes variables del contexto.

Plan de distribución

Implica realizar un relevamiento de los canales de distribución disponibles, relacionados con el rubro y el género del producto cultural desarrollado. Deberán establecerse los contactos con los responsables de esos canales, para definir qué cantidad y bajo qué condiciones estarían dispuestos a comercializar el producto. Estos gastos deberán agregarse al cuadro de estimación de costos del segundo punto, si es que no se habían contemplado.

Plan de difusión y comercialización

Se deben analizar los canales tradicionales para la promoción del bien cultural a produción, establecer contactos en los mismos y pensar la mejor manera de capitalizar el uso de canales digitales y redes sociales.

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Deberán analizarse los costos de cada uno y la mejor estrategia para llegar al público potencial. Como en el apartado anterior, deberán agregarse los gastos estimados de este rubro al cuadro de gastos.

Cronograma de producción y distribución

En esta etapa se deberá poner en términos de tiempos y recursos (monetarios, humanos y físicos) todos los datos que se fueron desarrollando en los puntos anteriores.

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Para esto una herramienta como el gráfico de Gantt permite desarrollar el proyecto en una página, ordenando la secuencia de las diferentes actividades, los recursos que se necesitarán y las precedencias de las mismas.

Presupuesto de ventas

A partir de los costos y las unidades estimadas para la venta y de los precios de productos similares ya consolidados en el mercado, deberá fijarse un precio de venta estimado al público y un presupuesto de ventas (multiplicando precio por cantidad estimada de ventas), para determinar los ingresos estimados del proyecto.

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Presupuesto de gastos

A partir de los costos estimados, separando costos fijos y variables y los costos a incurrir por única vez.

Margen de utilidad del producto

Se calcula como la diferencia entre los ingresos estimados y los  egresos estimados, a nivel montos totales. Para calcular el margen unitario, se deberá dividir este resultado por la cantidad de unidades que se estima vender. Esto permite conocer el rendimiento de cada unidad vendida. Otra herramienta interesante para demostrar la viabilidad del proyecto es el cálculo del punto de equilibrio, que indica cuántas unidades deben comercializarse para poder cubrir los gastos totales incurridos.


Resumiendo, para que el proyecto cultural se transforme en un emprendimiento que se mantenga a través del tiempo y sea viable económicamente, debe pensarse como un negocio, armando un plan base del mismo, que deberá tenerse como base y herramienta de consulta ante cada paso que se da. Este plan deberá reformularse cada vez que cambien las condiciones o se agrguen nuevos datos (variables) al proyecto.

Con estos puntos, esperamos que puedan tener una base para poder empezar a concretar esa idea creativa que tienen rondando. Esperamos les sirva y nos compartan si fueron de utilidad o las dificultades que encontraron.

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Desarrollo de proyectos para emprendimientos culturales

¿Tenés una idea creativa? ¿Llevas adelante una actividad cultural? ¿Sos músico, escritor, productor audiovisual? ¿Querés hacerle llegar tu creación al público que podría disfrutarla? Contestar que sí a estas cuestiones implica llevar adelante emprendimientos culturales. 

Esta tarea, necesariamente, insume fondos. El problema con el que suele encontrarse el gestor cultural es cómo conseguir esos fondos, de dónde obtener el financiamiento que le permita desarrollar su idea.

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Llegados a este punto de búsqueda de financiamiento externo, aparece el concepto de gestión por proyectos. Este concepto, heredado del ámbito corporativo,  se expandió a todas las áreas de trabajo y a todas las actividades.

¿Qué es un proyecto?

Un proyecto es la planificación del esfuerzo necesario para materializar una idea o desarrollar un producto único, con asignación de tiempos y recursos para lograrlo. Es decir que un proyecto debe ser un instrumento de trabajo en equipo, la materialización de una idea, una herramienta de gestión para el desarrollo de emprendimientos culturales que tenemos en mente.

Un plan de proyecto permite poner por escrito nuestra idea, y obliga a estimar los tiempos y los recursos (financieros y humanos) necesarios para llevarla adelante, para poder presentarlo a un tercero que esté interesado en proporcionar financiamiento a la misma.

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El desarrollo del proyecto siempre implica cumplir con las siguientes fases:

1) Diseño y formulación: implicar definir bien el alcance de la idea y el ponerla por escrito en un documento, estimando en forma preliminar tiempos y recursos necesarios para desarrollarla.

2) Gestión de recursos: obtener los recursos (no sólo financieros) para poder desarrollar la idea.

3) Producción: construir el producto, materializar la idea. Es muy importante atenerse al plan formulado en el punto 1, con los recursos obtenidos en el punto 2 y justificar las variaciones,

4) Evaluación: se cumple a lo largo de las otras tres etapas, para medir las variaciones y el impacto de la misma. Al finalizar el proyecto, se debe realizar una evaluación general del mismo, para aprender para futuros proyectos.

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Para obtener financiamiento externo, por ejemplo alguna de las numerosas ofertas de subsidios públicos para proyectos de base cultural, el emprendedor debe acostumbrarse a utilizar estas herramientas, ya que aquellos beneficios se otorgan después de evaluar un plan de proyectos bien formulado que demuestre que la idea no sólo es original sino que también es viable.

No alcanza con una idea innovadora brillantemente ejecutada, además deben poseerse habilidades de gestión de proyectos, para poder volver esa idea en un emprendimiento cultural sustentable.

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Uno de los principales programas de la provincia de Santa Fe para otorgar financiamiento a proyectos y emprendimientos de base cultural es Espacio Santafesino. Este programa está destinado a fomentar la producción de bienes que promuevan la creación de bienes culturales con una impronta provincial.

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El 30 de marzo  se abrió su convocatoria por octavo año consecutivo.  En la edición 2015, podrán presentarse proyectos en las categorías Largometraje en Producción, Desarrollo de Proyectos de Largometraje, Diseño de Indumentaria, Accesorios u Objetos, Serie Fonográfica, Serie Editorial, Serie Multisoporte, Cortometraje Regional, Unitario de TV Regional, Fonográfico Regional. Como novedad, se incorporan las categorías para el desarrollo de aplicaciones web y móviles y videojuegos, la realización de microprogramas o cortometrajes de animación y series web y, finalmente, la posibilidad de firmar un contrato con el canal público de la provincia. La misma estará abierta hasta el 30 de junio.

Al consultar las bases de este programa, se puede ver que la presentación al mismo sigue la estructura mencionada más arriba. Para poder acceder al concurso se debe armar una carpeta en la que se plasme por escrito la idea creativa, asignándole recursos financieros, humanos y materiales y estimando tiempos de realización. Los que accedan al mismo, deberán presentar informes periódicos de avance, como se menciona en la fase 4 del ciclo de vida del proyecto.

La presentación de la convocatoria 2015 de Espacio Santafesino para la ciudad de Rosario se realizará este viernes, 17 de abril a las 17.30 hs., en el Museo Histórico “Julio Marc”.

Nuestra Experiencia en emprendimientos culturales

Estudio Abrach tuvo la oportunidad de asesorar a diferentes gestores culturales en la preparación y presentación de sus proyectos en diferentes categorías (editorial, fonográfico regional), acompañándolos a plasmar por escrito y bajo la forma de un plan de inversión la idea que tenían.

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Después de varias sesiones de intercambio y diálogo para presentar como un proyecto sustentable y viable económicamente las ideas de una serie editorial y de producción musical independiente, vivimos la satisfacción de verlos preseleccionados para la instancia final. Y uno de ellos, el de Láquesis (banda de rock progresivo de la ciudad de Rosario), seleccionado para poder concretar su primer disco.

Una idea que se pueda traducir en bienes culturales, un emprendimiento cultural, bien puede ser sustentable y viable para el gestor cultural que los desarrolla si consigue el equilibrio entre la creatividad y las habilidades de gestión (entre ellas, la administración de proyectos), capacitándose en las últimas o buscando apoyo en quiénes puedan brindarselas.

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Financiamiento de Microemprendimientos

Los microemprendimientos surgieron en la Argentina después de la crisis de fines de la década de 1990, como alternativa al desempleo. Los trabajadores desempleados comenzaron a utilizar sus calificaciones para aplicarlas a la producción en pequeña escala de bienes o servicios, en forma independiente.

El Estado en sus tres niveles llevó adelante programas de fomento y financiamiento de este tipo de emprendimientos, pero sin hacer relevamientos que permitan que los mismos progresen y se transformen en PyMEs.

En el presente trabajo realizamos un estudio de las políticas públicas destinadas a microemprendimientos en las ciudades de Rosario y Casilda. El trabajo pretende relevar el tema en las ciudades incluidas en el análisis y combinarla con la oferta disponible de financiamiento privado o proveniente de programas y políticas públicas, para comprobar si la misma es suficiente y si es la única condición necesaria para conseguir su desarrollo.

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Músicos independientes: ¿autogestión sustentable?

En la actualidad, numerosos músicos independientes desarrollan su actividad, respondiendo al llamado de su vocación, como solistas o en bandas. El crecimiento de las capacidades de procesamiento de las computadoras y la disminución relativa de sus costos les permitieron a estos músicos transformarse más fácilmente en productores independientes de sus obras, apostando a la autogestión. Mediante medios digitales, con los conocimientos necesarios, se puede realizar una grabación de calidad en un estudio casero o en una sala de ensayo medianamente equipada. Por lo tanto, se simplificó la producción de obras musicales, sobre todo en las etapas iniciales del proceso.

Sin embargo, las dificultades aparecen al momento de culminar el proceso al llegar a la etapa de difusión y comercialización de las obras. El encuentro del artista y su obra con el público potencial se vuelve cada vez más complejo, ya que no existen los canales que lo encaucen. Los jugadores tradicionales, incluso los que dicen defender los intereses de los músicos, intentan mantener el esquema consolidado, que sólo apunta a los artistas consagrados o “vendibles”, para no perder su cuota de participación.

Por un lado, las regulaciones en materia de habilitaciones de espacios culturales o destinados a la realización de espectáculos públicos, por lo menos en la ciudad de Rosario, requieren una revisión que se adecúe a las necesidades de los artistas independientes (por las exigencias en cuanto a superficie del local que se les exige a los dueños de los espacios culturales para tener música en vivo). Por el otro, los programas de subsidios se vuelcan a las instancias de producción de las obras musicales culturales, sobre todo de artistas inéditos o para primeras obras, pero no continúa en las instancias de distribución y comercialización.

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Una modificación positiva en este sentido la puede constituir la creación de una cadena de valor provincial de bienes culturales, la cual empezó a gestarse el año pasado, ya que se vuelve imperativo articular las acciones de los diferentes actores de la cadena de producción de obras musicales independientes en una red de comercialización de las mismas: universidad, bandas y músicos, salas de ensayo, estudios de grabación, espacios culturales, disquerías locales especializadas.

Esta construcción de una cadena de valor deberá soportar la difusión y comercialización de la música en todos los soportes utilizados en la actualidad (físicos y digitales) y deberá integrarse con las redes sociales, permitiendo la utilización de las herramientas de marketing digital y segmentación, para poder llegar con las obras al público potencial de las mismas, en la ciudad, el país y el mundo.

Si bien existen agrupaciones de músicos independientes que están trabajando en este sentido, intentando romper los esquemas consolidados de la industria que apuestan a fórmulas seguras para recuperar la inversión, convertir un proyecto musical en sustentable para sus creadores sigue siendo un deseo lejano.

El desafío es pensar mediante qué mecanismos podría reducirse esta brecha entre deseo y realidad, y tornar sustentables y perdurables en el tiempo estos proyectos musicales. A lo largo de este año vamos a estar trabajando en herramientas orientadas en este sentido. Los invitamos a acompañarnos y a contribuir en el debate con sus experiencias, ideas y conocimientos.