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Microsoft Windows: ¿debemos estar al día o morir en el intento?

Todos en menor o mayor medida tenemos una PC en casa. Si bien estamos en una época donde los dispositivos móviles van ganando terreno, haciendo ver a una notebook obsoleta ante tanto celular, tablet y demás, la PC por ahora sigue ocupando un lugar irremplazable en el hogar. Y coincidirán conmigo que el 80% de las mismas tienen 4 ventanas de colores cuando las prendemos, es decir, las tenemos con el sistema operativo Windows, de Microsoft.

logo-windows¿Qué es un Sistema Operativo?

Aclaremos que cuando hablamos de sistema operativo, hablamos de rutinas o instrucciones que nos ayudan a comunicarnos entre el hardware (dispositivos reales de la PC) y nosotros. De ahí que hagamos doble clic en un ícono de un disco y podamos ver la información dentro de él, lo que se llama una interfaz entre la PC y nuestro lenguaje. Magia, para mucha gente, que sólo lo necesita para instalar sobre el los programas de aplicaciones que le permiten trabajar, estudiar, jugar, etc. Ahora bien, Los más “aventureros”, o la gente que estudió del tema, va más allá del mero uso de Windows, y se anima a instalar distintas versiones de dicho Windows, cada vez que Microsoft nos “regala” una nueva versión, para estar actualizado. En un país como Argentina, que ocupa un lugar entre los 5 países más “piratas” del mundo, es tarea relativamente fácil. Pero qué hacer cuando la actualización del mismo implica costos, no solamente monetarios, sino costos de tiempo y de infraestructura, es decir, cuando estamos en un ámbito empresarial. ¿Conviene actualizar o no?

Estructura empresarial

Dentro de una empresa existen, por lo menos, dos roles de PCs. Las PCs servidores y las PCs clientes. El servidor es un equipo de altas prestaciones que brinda servicios al resto de las PCs clientes. Allí es donde se deberían encontrar los programas más importantes y los datos más relevantes dentro de una empresa y donde se debe salvaguardar la información. Estos equipos son accedidos directamente por la gente de IT o por la empresa que haga el mantenimiento de los mismos, y es común observar en ellos no sólo Windows sino otros sistemas operativos (como Linux u OSX). Por el otro lado están las PCs clientes, que utilizan los empleados de la empresa. Estas conforman la mayoría de las PCs de una empresa, y es muy común que contengan Windows, dado que es el sistema operativo más popular y el que más abanico de aplicaciones ofrece hoy por hoy.

¿Qué implica actualizar una PC dentro de una empresa?

En una empresa es poco común que se actualicen los sistemas operativos de los servidores, sólo por mantenerse al día, salvo que la empresa tenga como fin brindar servicios informáticos. La reinstalación de un sistema operativo en un servidor implica resguardo de información, dejar los servicios que brindan inactivos por el tiempo que tarde reinstalarlo, y las pruebas previas de los sistemas que se encuentren en ellos en el nuevo sistema operativo para evitar futuros problemas. Ni hablar en las Pymes más pequeñas donde, al no tener departamento de IT, los servidores quedan abandonados como cajas cerradas, con las versiones de sistema operativo que tuvieron cuando el proveedor lo instaló. Comúnmente la reinstalación o la actualización vienen a partir de una necesidad. El caso más común es comprar un nuevo programa o una actualización de un programa que implica tener en el servidor un sistema operativo más nuevo.

Cliente-servidorCon las PCs cliente, el tema es diferente. Es común en las empresas reinstalarlas, debido a políticas de IT, problemas de software o cambios de PC por nuevas.

Ahora bien, si se decide dejar el sistema operativo por un nuevo Windows, ¿qué implicancias tiene esto para la empresa?

Costo monetario: Las empresas, a diferencia de lo que ocurre en nuestras casas, deben tener las licencias pertinentes de cada software que instalan. Esto es, si tienen 15 PCs con Windows, deben tener en papel impreso las licencias compradas a Microsoft con la factura de la compra de los 15 Windows. El ente que regula esto es conocido como Software Legal, el cual coloca fuertes multas a la empresa en el caso que no tenga dichas licencias.

Costo de tiempo: muchas empresas no les interesa actualizar debido a que el recurso queda inactivo durante el tiempo que lleve la reinstalación. Esta no es solo instalar Windows, sino volver la PC “operativa” para el usuario, es decir, volver a copiar los datos, reinstalar aplicaciones, etc.

Errores del sistema operativo: los sistemas operativos al salir, es sabido que pueden presentar errores. Errores que pueden ir desde errores mínimos sin implicaciones, partes del mismo que no funcionan correctamente, hasta el retiro del mismo del mercado a los pocos años por ser completamente un fracaso (algunos habrán sentido hablar de lo que paso con Windows Millenium, el más reciente Windows Vista y me animo a poner por su corto tiempo de uso también a Windows 8).

Entorno de prueba: por más que el sistema operativo funcione correctamente, es posible que las aplicaciones que funcionaban perfectamente en el Windows que teníamos instalado anteriormente no lo hagan en el nuevo Windows por un tema de compatibilidad. Es deber de la gente de IT armar un entorno de prueba (una PC con el nuevo Windows) para probar las aplicaciones y chequear que funcionen correctamente.

La pregunta que nos trajo hasta acá: ¿actualizar o no actualizar?

El 8 de abril de 2014 Microsoft terminó oficialmente el soporte a Windows XP, uno de los sistemas operativos más usados en las PCs clientes de las empresas junto a Windows 7. Esto quiere decir que no publica más actualizaciones para arreglar problemas de seguridad del mismo. Este año, el 14 de Julio del 2015 para ser más precisos, Microsoft termina el soporte de Windows 2003 Server, también uno de los software mas usados para servidores Windows en Empresas. El último Windows 8, orientado a tablets y dispositivos móviles, no fue adoptado por la mayoría de las empresas, y sólo aparece en notebooks, que lo traen de fábrica. Y este mismo año Windows lanza Windows 10. Ante todo esto, ¿qué debe hacer una empresa?, ¿cómo debería obrar ante todo este cambio?

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Primero cabe aclarar que la actualización de sistema operativo no es un problema: el problema es realizarlo sin una política adecuada y sin los recaudos necesarios. Por política me refiero a una decisión tomada a nivel empresa de qué hacer a nivel tecnológico con el tema actualización. Hay empresas cuya política es mantener todo el software dentro de la legalidad: Windows que se instala es un Windows que se compra. Otras se mantienen al día con el riesgo de sufrir los errores de las versiones recién lanzadas. Otras, evalúan el gasto y ven si conviene instalar Windows u otro sistema operativo gratuito. Otras, instalan desmedidamente sin comprar nada, y esperan a ver si Software Legal aparece. Son posturas, pero es vital adoptar una y respetarla.

Luego, lo importante es sentarse a evaluar qué implica dicha actualización: si los datos están correctamente resguardados, si conviene realizarlo en horario de trabajo o fuera de horario, si se compró la licencia o se decide no pagarla por x causa, si hace un tiempo prudencial que el sistema operativo estuvo en el mercado como para saber si funciona correctamente o presenta fallas, si se realizó un entorno de prueba y se sabe que las aplicaciones funcionan correctamente en el nuevo Windows. Una vez evaluado esto, no debería haber problema en actualizar, obviamente realizado por un técnico con experiencia en empresas y en este tipo de tareas. Pero la realidad es que se realizan este tipo de trabajos sin tener en cuenta lo que implica, y esto trae aparejados problemas que afectan no sólo a los técnicos que lo realizan sino y sobre todo impactan en los usuarios y en el negocio. Tener en cuenta estos factores hará que la actualización del sistema operativo sea una tarea menos traumática y menos “tabú” dentro de nuestra empresa.

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