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Cadena de valor industria editorial: de la idea del autor al libro para el lector

La cadena de valor es un concepto teórico introducido por Michael Porter, como una herramienta para analizar la empresa desde un punto de vista estratégico y de esa forma conseguir optimizar su rentabilidad. Este modelo, representa en forma gráfica las actividades que realiza la empresa y generan valor para el cliente o para la misma empresa.

Este análisis fue aplicado luego al estudio de producciones locales y regionales para, entre otras cosas, identificar la viabilidad de determinados emprendimientos. También se utiliza para analizar la interrelación entre los diferentes actores que componen una industria, donde se analiza a la organización objeto del estudio como un eslabón de una cadena de actividades en el sistema de producción de bienes y servicios, referidos al sector en el que está inserta.  Hablamos en este último caso de una cadena de valor industrial.

Con este último concepto presente, el objetivo es desglosar los eslabones de la cadena de valor de la industria editorial, haciendo foco en las editoriales independientes. Se analizará la forma en que las editoriales interactúan con sus clientes y proveedores, permitiendo en ese proceso la transformación de la idea del autor en un libro (cualquiera sea su formato) en manos del lector. Si descomponemos la industria editorial en los participantes que intervienen para hacer que el libro llegue al lector, tendríamos una cadena con los eslabones que vemos en el gráfico que adjuntamos.

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El disparador del proceso es el autor, responsable de la creación literaria, que tiene una historia para contar y desea conseguir lectores que quieran conocerla. Para eso, tiene que convencer (o interesar) a un editor, responsable de una editorial, que se interese en la historia que cuenta, al punto de querer editarla, convertirla en un libro, asumiendo los costos de este proceso y el riesgo en el caso de que la misma no se venda.

La editorial es la responsable de las siguientes actividades: selección de autores, de acuerdo con sus criterios editoriales (lo cual en las independientes dependen en gran medida del gusto y las afinidades del editor), corrección de los textos, ilustración de los mismos, diseño de portadas, selección de formatos, fotografía, el armado de un prototipo, un ejemplar de esa historia en condiciones de ser reproducido en serie.

Con las tareas de edición cumplidas, se envía el trabajo a los talleres de imprenta. Los talleres se ocupan de la impresión de tapas, del interior del libro y de la encuadernación. Este trabajo puede hacerse en un solo taller o en varios, según los costos, el formato deseado por el autor y/o el editor, el tipo de papel o la carga de trabajo del taller y los plazos de entrega necesarios.

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La tirada (número de ejemplares que salen a la venta en el mismo momento) lista para entrar en circulación pone en marcha la actividad de distribución, que involucra a comunicadores, periodistas, críticos, influencers, gestores culturales, publicaciones asociadas, medios de comunicación, bibliotecas y distribuidores locales y regionales, que permiten que se haga conocida la obra editada, para que los lectores la soliciten en las librerías y negocios afines que visiten. En este punto, las editoriales independientes tienen que aprovechar las redes sociales, para incrementar su radio de alcance y ser participantes activos en las ferias y festivales de toda la industria editorial o específicos de su género, para acortar la distancia hacia los lectores.

Todo el trabajo de distribución y exhibición permite que los libros lleguen a las librerías y demás canales de ventas. En el segmento independiente, el aliado en este eslabón es el conjunto de librerías tradicionales e independientes, no captadas por las grandes cadenas, las cuales tienen una relación directa con el distribuidor que los visita, confiando en su criterio y con los lectores-clientes, conociendo sus gustos y recomendando novedades.

De esta forma, después de todos estos pasos y del trabajo de muchas personas en varias tareas diferentes, el lector puede sentarse en su ubicación favorita, a disfrutar de esa historia que el autor quiso contarle.

Tareas de apoyo necesarias

Además de estas actividades críticas u orientadas a generar valor (en este caso, la producción de un libro), hay una serie de actividades de apoyo que pueden ser necesarias considerando el crecimiento o las ambiciones de cada proyecto editorial independiente. Algunas de estas son: registro de las obras en la oficina nacional de derechos de autor; elaboración de contratos entre los actores intervinientes; cumplimiento de las obligaciones tributarias; gestión de stock, compras y administración y finanzas de cada una de las empresas que se relacionan en esta cadena.

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Estas tareas de apoyo no son centrales en la industria editorial analizada, ni le generan valor agregado a ninguno de los involucrados. No obstante, si se trata de un proyecto con intenciones de crecimiento sostenido no pueden dejarse de lado por lo que debe buscarse la forma de llevarlas adelante de la mejor manera posible y con el menor costo posible. El costo más bajo siempre será sumarse tareas el propio editor independiente, considerando que esas tareas le restarán tiempo a las tareas de edición propiamente dichas. Por eso, podría desear o necesitar delegarlas, buscando profesionales de cada área afines a su proyecto que colaboren en esas tareas, evitando los altos costos de honorarios.

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